Dominus Flevit: primera peregrinación de Cuaresma

El miércoles 16 de marzo tuvo lugar la primera etapa de las peregrinaciones franciscanas del tiempo de Cuaresma, en el santuario del Dominus Flevit, en el Monte de los Olivos.

El nombre latino del santuario – literalmente,”el Señor lloró” – recuerda el episodio del Evangelio en que Jesús, al entrar en Jerusalén, miró la ciudad santa y lloró sobre ella: “¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos [...] no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita”.

La misa solemne fue presidida por fray Donaciano Paredes; concelebraron el superior del Dominus Flevit, fray Sebastiano Eclimes, y el guardián dle convento de San Salvador, fray Marcelo Cichinello.

La homilíafue pronunciada por don Carlo Giuseppe Adesso, de la diócesis de San Marino - Montefeltro, que trabaja desde hace tiempo en la Custodia.

Al comentarel pasaje del evangelio de Lucas, don Carlo insistió en la llamada que el llanto de Jesús representapara Jerusalén y, por tanto, para toda la humanidad.  Una llamada a la conversión que se manifiesta en forma de lamento y que expresa el extremo respeto de Dios por la libertad de los hombres que,por supuesto, también pueden ignorar la advertencia de Cristo deshecho en lágrimas.

El predicador también destacó que las versiones griega y latina del evangelio usaron dos veces el verbo “reconocer” al expresar la advertencia de Jesús ante la vista de la ciudad. De hecho, del conocimiento nace el amor, “solo conociendo a Cristo es posible amarlo y encontrar la paz”.

Las lágrimas de Cristo, añadió don Carlo, no serían más que el preludio de la alegría, tal como declara el salmo: “quien siembra con lágrimas, cosechará con júbilo”. El recuerdo de las lágrimas de Cristo “nos sitúa en la liturgia de alegría y alabanza que anticipa el final de la historia. Jesús regresará y abrazará la Iglesia, su esposa, y llorará por ella. Pero entonces serán lágrimas de alegría y de consuelo”.

El llanto y el lamento de Jesús sobre la ciudad santa se conmemoran en este santuario de la época medieval. El primer recuerdo de un santuario en el lugar donde Jesús lloró se remonta, a algún momento entre los siglos XIII y XIV. Los musulmanes lo convirtieron después en una mezquita en honor a Jesús triunfante y solo en 1891 la Custodia tomó posesión de un terreno cercano a los restos de esta mezquita. Precisamente aquí, en 1956, se inauguró el actual santuario del Dominus Flevit, construido por el arquitecto italiano Antonio Barluzzi. El techo de la iglesia tiene forma de lágrima y constituye un homenaje arquitectónico al llanto de Jesús.

 

Filippo De Grazia