Ein Karem: Dios visitó y sigue visitando a todos  

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá (Lc 1,39)

La liturgia de la Iglesia celebra el 31 de mayo la visita de María a su prima Isabel. El arcángel Gabriel, en el diálogo de la Anunciación, reveló a María que también su anciana pariente iba a ser madre, gracias a un sorprendentedon del Señor. Y María, que ya lleva en su vientre el Hijo del Altísimo, va deprisa a ver a Isabel.  ¿Por qué tanta prisa?  ¿Por qué enfrentarse a un largo viaje con todos los inconvenientes y peligros que conlleva?
Es la urgencia de la alegría y de la caridad: Dios es fiel y está cumpliendo la antigua promesa que guió toda la vida del pueblo de Israel. La joven María, prometida de José, corre a casa de su anciana prima, esposa del sacerdote Zacarías, para anunciarle que el tiempo se ha cumplido. María, llena de Espíritu Santo, que ha engendrado a Jesús, saluda a Isabel y el Espíritu concede a Isabel, y a Juan en su vientre, el don de la profecía.

Juan reconoce la presencia de Jesús y salta en el vientre de su madre. Isabel reconoce a María como la madre del Salvador y la bendice. María, deprisa y con alegría, fue a casa de Isabel para cumplir la caridad más urgente y más grande: ¡dar a Jesús! También a los nuevos ministros, lectores y acólitos, instituidos durante la misa, se les encomendó el mismo servicio de caridad hacia los hombres de nuestro tiempo.

 

De hecho, desde hace más de treinta años la Custodia de Tierra Santa asocia a esta celebración la institución de los ministerios del lectorado y el acolitado. En el mismo lugar señalado como testigo de la visita de María a Isabel se alza hoyel santuario de EinKarem y aquí, cada 31 de mayo, se celebra la misa solemne por la fiesta de la Visitación, este año presidida por el vicario custodial fray DobromirJasztalofm.

En el momento de conferir el ministerio a los frailes, el vicario custodial se dirigió a cada uno de los siete candidatos al lectorado con estas palabras: “recibe el libro de las sagradas escrituras y trasmite fielmente la Palabra de dios para que germine y dé fruto en el corazón de los hombres”. Después de ellos, se dirigió a los cuatro candidatos al ministerio del acolitado: “recibe el cáliz con el vino para la celebración de la Eucaristía.  Que tu vida sea digna del servicio a la mesa del Señor y de la Iglesia”.

En su homilía, el padre Dobromir animó a los nuevos acólitos y lectores a tener valor siguiendo el ejemplo de María, que “fue consciente de la presencia de Dios”.  De esta presencia “brotan y se alimentan la fe y la alegría del servicio. En María tenemos el ejemplo de cómo ser verdaderos discípulos y cómo abrir la mente, el corazón y la vida para acoger en nosotrosla Palabra de Dios”.

Al final de la misa, los religiosos acompañados por los files se trasladaron en procesión desde la capilla superior hasta la cripta de la Visitación entonando las letanías lauretanas.

 

mons Vincenzo Peroni

Filippo De Grazia