Las celebraciones en Jerusalén por el papa emérito Benedicto XVI

El 10 de enero, en la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, se celebró la solemne misa de réquiem en sufragio por el alma del papa emérito Benedicto XVI: de esta forma, toda la Tierra Santa quiso unirse al duelo de la Iglesia universal por el fallecimiento del papa teólogo, elevando su oración directamente desde el corazón de la Cristiandad, ante el Sepulcro vacío, donde él mismo se arrodilló como peregrino el 15 de mayo de 2009.

Esta celebración concluyó una larga serie de actos conmemorativos que se han llevado a cabo en Jerusalén durante las últimas dos semanas, en los que han participado la Custodia de Tierra Santa, el Patriarcado Latino y las demás comunidades cristianas presentes en el territorio, junto con peregrinos, fieles y religiosos, unidos en el recuerdo del difunto papa.

El uno de enero, en el Patriarcado Latino, día de la solemnidad de María Santa Madre de Dios, al final de la misa presidida por el patriarca S.B. monseñor Pierbattista Pizzaballa, el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton quiso expresar su pésame por la muerte del papa Benedicto, subrayando especialmente su misión de confirmar a sus hermanos en la fe, viviendo así plenamente el ministerio del apóstol Pedro.

«Benedicto XVI lo hizo de muchas formas – reiteró fray Patton – con esa obra monumental para la fe de la Iglesia católica (el Catecismo de la Iglesia Católica) y a través de su magisterio, sus enseñanzas, que son enseñanzas que saben conjugar la profundidad de la doctrina y del dogma con la sencillez de la comunicación. En el centro de su enseñanza siempre está el amor por Jesucristo, por la Iglesia y la esperanza».

Misa solemne en San Salvador

El Custodio quiso luego rendir homenaje al papa emérito junto con todos los frailes de la Custodia celebrando una misa en su sufragio el 4 de enero (es decir, el día anterior al funeral solemne en San Pedro en el Vaticano), en la iglesia de San Salvador. Fue una ocasión para recordar a todos los hermanos las importantes palabras que Benedicto XVI dirigió precisamente a los frailes de la Custodia durante su peregrinación a Tierra Santa.

«Nosotros, los frailes menores de la Custodia de Tierra Santa – subrayó fray Patton – también debemos dar gracias al Señor por lo que a través del papa Benedicto se nos encomendó como mandato. En Nazaret, dirigiéndose a los frailes allí presentes, les dijo: “Que los franciscanos, que siguen desde hace 800 años las huellas de San Francisco con su presencia en Tierra Santa, continúen con este mensaje: “es posible vencer, es posible realmente crear espacios de amor y convivencia con la fuerza de la fe y del anuncio de Cristo”. Gracias por todo lo que habéis hecho, hacéis y seguiréis haciendo hasta el regreso de nuestro Señor”. Lo hizo recordándonos que esa es nuestra vocación y misión: la de ser testigos de la fe en Tierra Santa y ser testigos de encuentro, diálogo y fraternidad” (aquí el texto completo en italiano).

Misa celebrada por el delegado apostólico en “Our Lady of Peace”

La tarde del mismo día, el Custodio de Tierra Santa concelebró la misa presidida por el arzobispo Adolfo Tito Yllana, delegado apostólico para Jerusalén y Palestina, en “Our Lady of Peace”, la capilla del Notre Dame Pontifical Institute de Jerusalén, sede de su iglesia titular. Monseñor Yllana invitó a todos los ordinarios de Tierra Santa a unirse a la celebración, a la que también asistieron los obispos maronita y greco-melquita y la representación diplomática de las autoridades palestinas. «Vivió lo que enseñó y enriqueció a la Iglesia – dijo el arzobispo Yllana en su larga homilía– confirmando su enseñanza pastoral, sencilla y luminosa, con su estilo de vida y sus oraciones: un verdadero hombre de Iglesia hasta el final».

Misa solemne en el Santo Sepulcro

Finalmente, el día 10 de enero tuvo lugar en la basílica del Santo Sepulcro la solemne Misa de Réquiem presidida por el Patriarca Latino S.B. monseñor Pierbattista Pizzaballa. Asistieron a la celebración numerosos representantes de las Iglesias cristianas presentes en Jerusalén, autoridades civiles, entre ellas los cónsules de las cuatro naciones “definidas como católicas”, así como peregrinos y fieles, que con su presencia dieron testimonio del profundo afecto y agradecimiento hacia el papa emérito.

En el subsidio litúrgico preparado para la celebración se recogieron íntegramente las palabras del discurso que el papa Benedicto pronunció ante el Sepulcro el 15 de mayo de 2009. El evangelio leído durante la misa fue el de la celebración propia del Sepulcro (Jn 20, 1-9), en el que Pedro y Juan corren de inmediato hacia el sepulcro en cuanto María Magdalena les habla de la tumba vacía. «En 2009, con motivo de su visita histórica a Tierra Santa, durante la misa celebrada en el valle de Josafat, el papa Benedicto pudo comentar precisamente las lecturas que acabamos de escuchar», afirmó el Custodio de Tierra Santa, fray Patton, que pronunció la homilía.

Frente al Sepulcro, dirigiéndose a los numerosos fieles, fray Patton también quiso recordar las últimas palabras pronunciadas en esta vida terrenal por Benedicto XVI: «“Señor, te amo”: es la respuesta de Pedro a la pregunta que Jesús resucitado le hizo en Tabga, a orillas del Mar de Galilea. Benedicto XVI, a quien todos conocemos como uno de los más grandes teólogos del último siglo, como simple cristiano, como teólogo y profesor, como pastor y custodio de la fe, como obispo de Roma, e incluso en los últimos años en que vivió como papa emérito, retirado en oración, siempre y solamente trató de decir a Jesús: “Señor, te amo”, con su vida y sus palabras» (aquí el texto completo).

Silvia Giuliano